
En el ejercicio de la psicoterapia, tanto a nivel institucional como privado, suelen presentarse cada vez más situaciones en las que el propio paciente, su familia o un órgano de Justicia, requieren del terapeuta la emisión de informes o su declaración ante un juez, para dar detalles que comprometen su obligación de respetar el secreto profesional.
En la clínica de niños y adolescentes esta tendencia resulta especialmente compleja porque suele presentarse como parte de una disputa entre los padres del paciente, uno de los cuales exige del terapeuta que certifique que las cosas coinciden con su opinión, en tanto el otro se opone a ello con la misma virulencia, o incluso presiona para impedir la continuidad de la terapia.
Pero también la asistencia de personas adultas ha venido siendo infiltrada por sentencias emanadas de la Justicia Penal o de Familia, que determinan que lleguen a nuestra consulta forzadas por una orden de realizar una psicoterapia, a veces hasta con una duración prefijada y sin fundamento técnico alguno, como condición para no enviarlos a la cárcel o para poder continuar viendo a sus hijos, lo que distorsiona completamente la indicación.
Tales pedidos o mandatos formulados por abogados, fiscales o jueces, suelen acompañarse además de amenazas relativas a las consecuencias legales que para el terapeuta tendría su incumplimiento, todo lo cual ejerce una inquietante presión sobre quienes no fueron formados para intervenir en un ámbito tan distinto y por lo tanto desconocen qué es lo que corresponde hacer cuando son convocados.
Otras veces es el propio terapeuta quien descubre que uno de sus pacientes es víctima de maltrato o violencia sexual, doméstica o de género; o por el contrario quien sospecha que un paciente o alguien cercano a él está teniendo conductas delictivas. Situaciones que le plantean no solo un dilema ético sino también interrogantes acerca de si está legalmente obligado a denunciarlo y en tal caso cuándo, cómo y ante quién.
Son múltiples las situaciones que hacen necesario hoy día que los terapeutas contemos con información actualizada sobre el ámbito legal y su funcionamiento, sea para poder orientar a nuestros pacientes, como para poder conocer cuáles son nuestros derechos y obligaciones profesionales, así como las consecuencias que su incumplimiento nos puede ocasionar.
- Curso a cargo de: Dr. Pisc. Jorge Rivera
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- Dada la presentación de casos reales, así como la modalidad de taller, sólo es posible participar del curso en modalidad virtual sincrónica.